El liderazgo que no inspira confianza no tiene un problema de habilidades. Tiene un problema de origen.
Un líder no puede dar a otros lo que todavía no encontró en sí mismo. El control excesivo, la necesidad de aprobación, la agresión ante el error — no son fallas de carácter. Son respuestas aprendidas que llevan décadas sin ser revisadas. La seguridad que sostiene equipos no viene del cargo. Viene de cuánto trabajo interno hizo la persona que lo ocupa.