¿Qué pasa si dejo de ser quien aprendí que tenía que ser?
Esta es una de las preguntas que más me interesan cuando observo el comportamiento.
No solamente qué hace una persona, sino qué parece estar en juego internamente si deja de hacerlo.
¿Qué pasa si la persona que siempre puede con todo dice que no puede?
¿Qué significa para alguien acostumbrado a sobresalir dejar de ser el mejor?
¿Qué ocurre cuando quien siempre resuelve necesita esperar a que otro encuentre su propia solución?
¿Qué siente una persona que construyó buena parte de su identidad alrededor de ser fuerte cuando necesita mostrarse vulnerable?
Las respuestas no son universales.
Para alguien puede aparecer miedo a decepcionar. Para otro, sensación de perder control. Para otro, temor a dejar de ser necesario. Para otro, la idea de no ser suficientemente competente.
Y para otra persona quizá no aparezca nada de eso.
Por eso comprender una conducta no consiste en colocarle rápidamente una explicación psicológica. Consiste en explorar qué función cumple para esa persona en particular.
Una fortaleza también puede rigidizarse
Desde Posicionamiento Interno® me interesa especialmente esta diferencia.
Una capacidad amplía nuestras posibilidades cuando podemos utilizarla de acuerdo con lo que la situación requiere.
Pero cuando necesitamos responder siempre de la misma manera para sostener determinada imagen de nosotros mismos, esa capacidad empieza a perder flexibilidad.
Ser responsable sigue siendo valioso.
Pero también necesito poder reconocer cuándo algo no me corresponde.
Ser autónomo sigue siendo una capacidad.
Pero también necesito poder pedir ayuda.
Tener estándares altos puede impulsar el desarrollo.
Pero también necesito poder equivocarme sin convertir el error en una conclusión sobre quién soy.
Resolver es útil.
Pero también necesito poder dejar que otro resuelva.
No se trata entonces de eliminar aquello que nos hizo fuertes.
Se trata de ampliar nuestro repertorio.
De demostrar quién soy a poder elegir cómo responder
Quizás una parte de la madurez profesional consista precisamente en esto: dejar de necesitar demostrar permanentemente aquello que ya sabemos hacer.
Poder desarrollar una capacidad sin convertirla en una prueba de valor.
Poder seguir siendo responsables sin asumirlo todo.
Poder ser independientes sin cerrarnos al apoyo.
Poder aspirar a resultados extraordinarios sin necesitar que cada resultado confirme nuestra identidad.
Y poder reconocer que algunas de las características que más nos ayudaron a llegar hasta donde estamos también pueden necesitar evolucionar.
Porque crecer no siempre implica incorporar algo nuevo.
A veces implica dejar de estar obligados a ser siempre la misma versión de nosotros mismos.
Si esta mirada te interesa, trabajo sobre estas dinámicas a través de conferencias, talleres, mesas de trabajo, programas organizacionales y sesiones individuales.
Mi trabajo desde Posicionamiento Humano y Posicionamiento Interno® parte de una pregunta central: no solamente qué necesitamos hacer diferente, sino desde qué estructura interna estamos interpretando, decidiendo y actuando.
Sabrina V. Moreno
Estratega en Posicionamiento Humano
Creadora de Posicionamiento Interno®
Conferencista · Autora