No necesitas aguantar más. Necesitas aprender a estar bajo presión sin entrar en alarma.
El sistema nervioso no distingue entre una amenaza real y una lista de pendientes que creció demasiado. Para él, los dos activan la misma alarma. Y cuando lleva tanto tiempo en modo presión que ya no sabe cómo salir de ahí, la solución no es aguantar más. Es enseñarle que puede estar bajo presión sin entrar en pánico. Eso se aprende. Y cuando ocurre, cambia todo.