Cuando una estrategia que te protegió empieza a limitarte
Agradar para pertenecer. Controlarlo todo para sentir seguridad. Exigirse sin límite para obtener reconocimiento. Estas no son debilidades. Son estrategias que en algún momento funcionaron. El problema aparece cuando seguimos utilizándolas en contextos donde ya no necesitamos protegernos de lo mismo. Cuando la respuesta que alguna vez fue útil se vuelve automática — y ya no elegimos usarla, simplemente ocurre.